La isla de las mujeres solas, 2019
       
     
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Huele a alba, 2019
       
     
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Trueque, 2019
       
     
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También puedo bailar con el gato, 2019
       
     
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El monólogo del charco, 2019
       
     
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Duele hablar con los ojos, 2019
       
     
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La isla de las mujeres solas, 2019
       
     
La isla de las mujeres solas, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en las obras Fluir, Miguel y Marcia.

Amanece en la isla y ya había un par despiertas.

Despertaron chingas o con camiseta.

Unos pechos cuelgan como los cocos,

a nada de caerse, cafés y blancos.

Otros son pezones casi ojos,

casi en la espalda.

Al sol le llaman la sombra de la luna.

Aquí no hay hombres, no hay soles.

De cinco a cinco la reina alumbra.

Aquí es el cielo y ninguna lo sabe.

Ni a la que le cuelga banano en vez de coco.

Ni la que anda la cabeza en la mano.

Ni la que con las hojas se tapa un ojo.

La isla es verde y roja y amarilla, y brilla.

Ya aquí nadie las mata.

Ya aquí solo los pajaritos les silban.

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Huele a alba, 2019
       
     
Huele a alba, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en la obra Pink handkerchief.

Por la rendija de abajito vi una luz, y me asomé.

Eran tus ojos, eras vos, luz, sonriendo y dándome la bienvenida.

La puerta está abierta.

Y como si hubiera estado arrecostada a ella -lo estaba-

en cuanto la abriste, caí. Y nada nunca más me levantó.

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Trueque, 2019
       
     
Trueque, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en la obra Almost there.

Éste es el trato: te doy mi vida entera, mi alma entera, el brillo en mis ojos, el aire que la ciudad me permita respirar y el aire que el pueblo me regale, la suavidad de mis manos, mi juventud y mi primogénito, a cambio de solamente una cosa: un dedo de tu mano donde quepa un anillo que brille tan blanco como la luz de tu sonrisa y que susurre suavecito todos los te amos que mi corazón te canta.

Te doy todo lo que soy a cambio de la promesa de que valdrá la peña existir en este mundo hasta que el cuerpo no me dé porque mi cuerpo vivirá por vos.

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También puedo bailar con el gato, 2019
       
     
También puedo bailar con el gato, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en la obra Entrelazados.

Soy el peor contando chistes, pero puedo golpearme la oreja. Puedo botar mis pies. Puedo chuparme el codo.

Puedo morderme un ojo. Puedo cruzar las rodillas.

Puedo bajar la luna para que sonriás, y el sol para que te caliente, y una estrella para que te sirva de adorno en el anillo que te quiero poner. Y un cometa, para que te amarrés el pelo por el calor que te va a dar tener el sol encima y una estrella en el dedo.

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El monólogo del charco, 2019
       
     
El monólogo del charco, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en la obra Lloro.

Si sudo y lloro no se dan cuenta.

Si sudo y lloro sí cuenta.

Si lloro y cuento me encuentran.

Colorín, colorado: la cuerda.

...o la corbata.

Agua es agua,

pero de cada tubo sabe diferente.

Si me sale de los ojos,

me tatúan la frente.

...marica.

Dejé un charco en el suelo,

si no lo veo, ¿se seca?

Y el hueco en la pared, ¿se seca?

Y la sangre del puño.

Si lloro y cuento me encuentran.

De niño oriné la cama y nadie me dejó llorar.

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Duele hablar con los ojos, 2019
       
     
Duele hablar con los ojos, 2019

Poema de Karla Vega Ch. inspirado en las obras de la exposición Topografías Humanas.

Pregunta: ¿Qué duele más?

La cortadita de papel en el dedo del centro o el golpe con la pata de la mesa en el dedo pequeño del pie izquierdo.

Respuesta: una palabra.

Y la palabra está en los ojos, o en la lengua, o en el dedo del centro con la cortadita de papel.

Duele decir "menos".

Cuando cuento con cuántos árboles estoy compartiendo aire.

Cuando cuento con cuántas mujeres estoy aguantando aire.

Sí, aguantando. Cuando estás asustada aguantás la respiración como si el dióxido de carbono se convirtiera en testosterona para que por una vez, no te maten.

Como al árbol.

Duele decir "aún no".

Cuando me veo al espejo y el pelo todavía no me crece y los pechos todavía no me crecen y cada mecha que va más larga es la llave maestra para abrir la reja y salir de la puerta y decir: ¡soy mujer! ...y ya practiqué lo de aguantar aire.

Aún no me caso. Aún no tengo un papel para firmar que diga que vos sos de mí y yo de vos y somos un alma que combina colores como cuando jugaba con acuarelas y el sol podía ser verde y las montañas, moradas, y a nadie le importaba si le faltaban colores a la bandera que ahora llevo tatuada y me dice: aún no.

Duele decir "mañana."

Porque hoy no pude.

Duele decir "ayer."

Porque hoy tampoco.

Duele decir "azul" y pensar en las dos mentiras más grandes que aprendí de niño:

Que el agua es azul, y que los hombres no lloran.

En un dedo tengo sangre y en el otro un morete.

Duelen las palabras, y el sol a veces.

Y si hoy tuviera que cantar, tarareo, y me como las palabras.

Mientras los árboles respiran conmigo y se oculta el sol verde.

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